Íñigo Urrutia: “La Remolienda representa muy bien lo que somos como pueblo”

Del 26 al 29 de septiembre, la compañía de teatro La Originaria presentará en Teatro NESCAFÉ de las Artes, “La Remolienda”, un clásico del teatro chileno, ideal para celebrar este mes de la patria.

Estrenada en 1965, la obra del dramaturgo Alejandro Sieveking ha trascendido en el tiempo de manera admirable, siendo ahora – en pleno 2013 – aplaudida tal como lo fue en sus inicios, cuando su primer director, Víctor Jara (quien también se encargó de componer la música del montaje), la presentó junto a la compañía de teatro de la Universidad de Chile, ITUCH.

Casi cinco décadas después, son el actor y director Hernán Vallejo y la compañía La Originaria quienes la traen nuevamente a la vida, esta vez, con la participación de un elenco conformado por Mariel Bravo, Claudia Hidalgo, Marcela Espinoza, Catalina Vallejo, Íñigo Urrutia, Luis Valenzuela, Claudio Riquelme, Rodrigo Aceituno, Juan Carlos Cáceres y Claudia Narea.

Teatro NESCAFÉ de las Artes conversó con uno de los actores de “La Remolienda”, Íñigo Urrutia, quien encarna a Graciano, el segundo de los tres hijos de Nicolasa, una campesina viuda que decide llevar a sus muchachos al pueblo de la zona para que conozcan las modernidades de la década de los ’60 y de paso, encuentren el amor.

“Graciano es choro, bueno para el leseo, canchero. Es bien divertido”, menciona Íñigo, quien además cuenta que junto a sus otros dos hermanos, “hacen un trío muy gracioso, porque son muy compinches los tres” y eso se reafirma cuando junto a su madre llegan, sin saberlo, a un prostíbulo, lugar donde se inician los conflictos y los enredos.

Según dice el actor, con “La Remolienda” la risa está asegurada pues el texto está tan bien escrito que la obra se sostiene perfectamente en él, cumpliendo el objetivo a cabalidad. El montaje “tiene momentos precisos, chistes exactos en el momento indicado y el público reacciona a ellos siempre. Es algo increíble y eso es lo que me impresiona de lo que hizo Sieveking con la obra porque realmente es perfecta”, enfatiza.

Pese a lo anterior, comenta que “La Remolienda” no sólo permite al espectador pasar un rato agradable y disfrutar de las actuaciones sobre el escenario, sino que también tiene espacios para reflexionar. Tal como en otras creaciones de Alejandro Sieveking, en este clásico puede apreciarse lo que se ha denominado como “realismo folclórico”, que muestra “los distintos mundos y submundos del Chile de la época”, explica.

De esta forma, asegura que luego de finalizada la obra, “la gente sale encantada, conversando y pensando, por ejemplo, en cómo habrá sido vivir en esa época y sin tener acceso a la luz eléctrica. Se ponen en el lugar de los personajes y creo que ese es también el trabajo que como elenco tratamos de hacer”.

Con respecto al por qué del éxito y su vigencia por tanto tiempo, Urrutia menciona: “de alguna manera la gente empatiza con muchas cosas de la obra, después de todo rescata la inocencia, picardía y romanticismo del pueblo chileno, sobre todo el del sur”.

Lo anterior se suma a lo que transmiten los personajes: “son todos súper entretenidos y cariñosos y la gente se emociona mucho con ellos. “La Remolienda” representa muy bien lo que somos como pueblo – lo bueno y lo malo – y como compañía hemos trabajado por rescatar la esencia de nuestros orígenes siempre con mucho humor”.

“La Remolienda”

Del 26 al 29 de septiembre
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