Holman Trío

Ernesto Holman: “La música puede cambiar nuestra esencia”

“El disco “Árbol” lo lanzamos en el Lincoln Center de Nueva York, así como en el NESCAFÉ, y aunque estuvo bastante lleno en ambos lados, necesitamos más difusión para que se conozca esta música basada en ritmos ternarios de la tierra (…)”, explica Ernesto Holman (1950), ex bajista de Congreso y fundador de Holman Trío, banda de jazz fusión, sobre el objetivo de transmitir aquel concierto -grabado en nuestro espacio el año pasado- con el ciclo Teatro NESCAFÉ Online, vía streaming, este jueves.

– Creaste el etnojazz a partir de la fusión del jazz con la cueca y el choike purrún mapuche; un estilo con el que han lanzado 8 discos. ¿Qué reflexionas tras más de 20 años indagando con esta propuesta artística?

Un artista tiene un deber. No solo es tocador, también debe ser pensador, filósofo, conocer su país (…). Entonces el etnojazz tiene toda una propuesta rítmica, estilística, basada en conceptos de la tierra chilena, de la cultura mapuche (…), que te da una cosmovisión. En mi opinión los dos ritmos ternarios –tres tiempos- más importantes son la cueca –seis octavos- y el choike purrún –doce octavos (…).

A los brasileños, por ejemplo, en los años 50, 60, les llegó el jazz e hicieron la bossa nova. O sea, pusieron lo suyo. Este proceso se llama, entre comillas, resistencia cultural (…). Sin embargo, en Chile nos doblegamos a todo. Seguimos todo. Copiamos todo. Podemos hacer una análisis sociológico, antropológico largo (…). Hay una carencia de identidad que no pasa por una cuestión chovinista, sino por un tema de desarrollo país y de cada persona (…).

– Gustavo Cerqueiras toca el piano, Josué Villalobos está en la batería y tú abordas el bajo ¿Qué permiten estos instrumentos para desplegar en su esplendor el etnojazz? ¿Por qué estos y no otros?

Antes hacia yo solo los discos; grababa los teclados, las percusiones, los cantos y no quería que hubiera saxo ni piano. Pero me fue revelado, en un episodio chamánico, epifánico, el ritmo de la tierra, el ritmo de la cueca, que no es un ritmo musical, sino la organización de la naturaleza de forma ternaria (…). Después de este momento tenía que armar un trío de piano, bajo y batería, que es como lo estándar, para alcanzar una sonoridad perfecta (…), porque la música puede cambiar nuestra esencia.

– ¿Y por qué no seguiste indagando en el jazz como tal?

El jazz como tal nunca me llenó el alma y el etnojazz fue posterior (…). Siempre uso la metáfora del teflón, porque para variar en Chile no inventamos el teflón y se lo compramos a los gringos, que no lo inventaron, pero fabrican la olla de teflón… a la que agrego cazuela, porque no voy a hacer su música. Necesitamos urgente ritualizar con nuestra tierra. Los chilenos no están ritualizando, danzando. Nos piden ser como los norteamericanos y al final, como dice Víctor Jara: “Usted no es na`, ni chicha ni limoná”.

– ¿Qué significado tiene para Holman Trío la transmisión de este concierto hecho el año pasado? ¿Dio frutos el “Árbol”?

El disco anterior se llamaba “De raíz” y este se llama “Árbol”, porque un árbol es el desarrollo, crecimiento y complemento de todo lo que hablo. Es una continuidad estilística. Yo lo identificaría con el número 5, porque tienes hacia arriba raíz, tronco y ramas, así como lado izquierdo y lado derecho. Está lo binario y ternario (…). Este disco entonces parte con el complemento, desde la raíz, para construirlo. “Árbol” no solamente tiene relación con la música o el estilo de los temas sino, en mi caso, con el desarrollo espiritual (…). Es una consolidación de estos elementos (…).

– Finalmente, ¿piensas que esta placa, aparte de la buena recepción tanto en Chile como en el extranjero, fue entendida (o percibida) en su esencia musical?

La gente del Lincoln Center de Nueva York aplaudía de pie, mientras que con el Festival de Montreal la mitad se paró a aplaudirnos tras terminar el primer tema y, pensamos, que creyeron que solo tocaríamos uno. Pero eso tiene una explicación como he dicho: la dualidad, los ritmos binarios y ternarios. Todo es complemento en la dualidad. Si eres hombre, también tienes tu lado femenino (…) y el lado binario además posee un complemento ternario. Dicho eso, el planeta tiene dos hemisferios: el norte con ritmo binario y el sur con ritmo ternario. Y el complemento ternario del norte está muy limitado con la binarización artificial del mundo (…). Por eso allá la gente se vuelve loca cuando tocas ritmos ternarios, porque es como si les trajeran la medicina (….).

Y profundiza: En Chile, a comienzos del siglo XX, la cueca se bailaba todos los días, pero al ser ternaria, fue desplazada por el mundo binario. (…). Y los puristas no permitieron que ella asumiera el bajo eléctrico ni la batería. Se proscribió a sí misma. Por eso en la radio no escuchas cueca, porque le faltan los bajos, las vibraciones que conectan con la tierra, que reemplazarían al zapateo (…). Culturalmente necesitas la música para divertirte, para bailar, para ritualizar, y nuestra cueca ahora no calza, pese a que sigue viva, aunque periférica (…). Agradezco esta entrevista, ya que no todo el mundo sabe estas cosas.

Holman Trío: Lanzamiento del Disco Árbol

Jueves 26 de noviembre – 21:00 Horas
Streaming – Realización Audiovisual Concierto del 3 de agosto de 2019
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