El Kanka: “recuerdo vinilos de Víctor Jara sonando en mi casa a diestra y siniestra”

La carrera de El Kanka se ha construido desde su música y su apuesta sobre el escenario. Independiente y genuino, logró consolidar su trabajo con una discografía que lo sitúa dentro de las grandes voces de la música española actual. Ahora regresa a Latinoamérica para su gira más extensa, en la que presenta su cuarto álbum El Arte de Saltar y la que incluye una visita a Chile este jueves 6 de junio en el TEATRO NESCAFÉ DE LAS ARTES.

Con una carrera independiente de más de 10 años, El Kanka ha logrado conquistar con sus composiciones cargadas de honestidad y optimismo.

Sus composiciones ven el lado positivo de la vida, siempre con toques de los sonidos de Andalucía y una sabrosa mezcla de otros géneros como el rhythm & blues y el funk. Así, este prolífico creador es definido por la periodista española Macarena Berlín como un hombre “despeinado por ‘los nuevos vientos'” que va “haciendo fácil lo difícil”, descripción que le cae como anillo al dedo.

Impronta con la que ha conquistado a miles de fanáticos, llevándolo a tomar importantes desafíos como el de presentarse el próximo año en uno de los recintos más grandes y emblemáticos de España como es el Wizink Center, con aforo para 15 mil personas. Y es que El Kanka le canta a la vida con sinceridad y alegría, conquistando corazones con sus mensajes que encuentran la luz en todos los terrenos.

Antes del inicio de su gira “El Arte de Saltar el Charco” (que hace referencia a cruzar el Atlántico) que lo traerá a Chile para un nuevo encuentro con el público local, hablamos con El Kanka sobre su proceso creativo, la relación que ha generado con sus seguidores, una especie de revancha que tiene con nuestro país y su admiración por el gran Víctor Jara, a quien considera “el cantautor revolucionario por antonomasia”.

– Tus canciones son verdaderos himnos de optimismo, ¿de qué forma vives tu proceso de composición?

La verdad es que es algo que tiene bastante mística. El proceso creativo tiene algo de magia inexplicable, creo yo. Yo no siempre estoy haciendo canciones, pero es verdad que soy bastante prolífico y cada dos por tres tengo una canción en la cabeza. Normalmente pongo un poco el interruptor de estar atento, cuando me apetece componer o cuando ha pasado el tiempo y me lo pide un poco el cuerpo. Cuando estoy así creo que de alguna forma estoy más atento a algo que me pueda dar pie a una canción. Una vez que me surge esa idea o que quizá retomo alguna idea que haya tenido antes, surge la canción. Normalmente tengo que tener claro, antes de empezar, qué es lo que quiero decir e incluso cómo lo quiero decir. Una vez que tengo eso, me gusta ir de principio a fin, empezar desde el primer verso e ir haciendo la música y la letra paralelamente. Tengo otros compañeros que lo hacen distinto, que a lo mejor comienzan por el estribillo y a raíz de eso generan el resto de la canción. En mi caso no es así. Empiezo desde el primer verso y voy avanzando, intentando hacer música y letra sin que avance mucho la música sin la letra y viceversa. Así, tengo la sensación de que consigo que la música diga lo mismo que la letra, y que la letra diga lo mismo que la música.

– La música ha sido una constante en tu vida. Por ejemplo, saltaste de economía a filosofía pero siempre con tu guitarra encima, una decisión que imagino fue muy necesaria para tu estabilidad interna, ¿cómo fue ese momento?

Pues, así fue. Es verdad que conocí la música tarde, como a los 17, 18 años. Ahí fue que realmente tomé una guitarra por primera vez y empecé a aprender. Al principio es un misterio y luego vas entendiendo cómo funciona el instrumento y en general cómo funciona la música, cómo funcionan las canciones. Para mí, como dices, fue una experiencia muy fuerte. Yo creo que tenía un gran vacío en aquella época, era una persona todavía en formación y que incluso arrastraba, pues como me imagino que arrastramos todos, miedos de infancia. Yo era muy tímido, además. Pues el descubrimiento de la música fue una revolución a nivel personal y pese a que lo descubrí tarde, es verdad que lo agarré con muchas ganas. De repente sentí que era una cosa que se me daba bien, que tenía cualidades innatas que permitían que aprendiera con cierta rapidez. Entonces todo aquello me fue sonando, no solo porque tuviera cierta habilidad, sino porque me gustaba tanto. Simplemente el proceso de aprendizaje me apasionaba tanto que le dedicaba muchas horas de mi vida a eso. Fue algo que me absorbió bastante y aunque yo iba enfocado a estudiar otra cosa, al final ha sido la música lo que se ha ido quedando, y han ido desapareciendo otras morrallas y otras cosas poco importantes de mi vida, quedándose eso como mi profesión y como mi modo de vida, de expresarme y de tantas cosas que significa para mí.

– Tu éxito ha ido en aumento y se puede atribuir a tu llegada con el público, que te retribuye haciendo tus actuaciones cada vez más numerosas, tanto que ya confirmaste un concierto en el Wizink Center, ¿cómo viene eso?

Bueno, pues bien. Es una apuesta, es un riesgo y es un reto, porque, joder, yo qué sé. El proyecto mío es muy chiquito, en el sentido de que empieza desde abajo, es un proyecto artesano. Nosotros no estamos respaldados por una multinacional, ni nada. Somos absolutamente independientes y además es un proyecto que desde el principio no aspiraba a aforos tan grandes, pero al final a veces pasa. Al menos por ahora, porque no sé cuánto durará, estoy conectando con la gente de alguna manera y la verdad es que la gira que hemos hecho el año pasado fue de unos 90 conciertos y hemos colgado entradas agotadas en 60 o 70 de ellos. Pensábamos que podíamos hacernos esta apuesta a nosotros mismos. No sabemos si nos saldrá bien (ríe), pero las entradas se están vendiendo. Espero que, aunque no lo llenemos, porque realmente es un aforo súper grande, toquemos para mucha gente y que los que vengan se lleven una experiencia buena y que podamos seguir haciendo conciertos y tocando, teniendo una carrera larga que es un poco al final a lo que yo aspiro. Creo que no se trata tanto de que esa apuesta en concreto nos salga bien, sino que sigamos apostando cosas y sigamos planteándonos nuevos retos. Sigamos para adelante, por sobre todo.

– Claro, porque vaya que fue una experiencia esta gira con tantos conciertos, ¿de qué manera sentiste el recibimiento y el contacto con la gente?

Pues muy bien. La verdad no me puedo quejar en absoluto. Creo que es una suerte el hecho de haber empezado tan de abajo, haber hecho conciertos tan pequeños al principio y haber tardado un poco en incluso poder vivir de esto, pagar el alquiler y poder vivir dignamente de mi trabajo. Creo que el público que tengo es bastante fiel y reman a favor, de alguna forma creo que cae bien el proyecto porque es cercano y llevamos muchos años hasta conseguir que nos vaya medianamente bien. Entonces me parece que la gente es muy agradecida con eso, creo que se siente muy cerca de mí y de mis músicos. Ya vienen con esa actitud favorable al concierto, eso me lo pone muy sencillo. Luego, nosotros también intentamos trabajarlo, que el concepto esté bien, no quedarnos solo en la ejecución de las canciones, sino que también procuramos que el público se meta y que entre un poco en nuestra película, que canten aunque no se sepan las canciones. En la gran mayoría de los conciertos, incluso acá en Latinoamérica que hemos venido pocas veces, siempre ha habido una acogida y notamos un agradecimiento muy fuerte. Creo que no hay esa diferencia del artista y el público, sino que muchas veces estamos todos un poco en comunión en los conciertos.

– Ahora viene otro desafío. Ya “saltaste el charco” y estás por iniciar esta gran gira por Latinoamérica, ¿qué esperas de este nuevo paso por esta parte del mundo?

Pues no espero más de lo que ya he recibido otras veces. La verdad es que, como te decía, me han acogido súper bien aquí en Latinoamérica, en todos los países. Incluso desde las primeras veces, que es más difícil siendo un artista alternativo/underground hasta en mi país, incluso. Siempre el público ha venido con muchas ganas y agradecimiento, con los deberes hechos, con la tarea ya aprendida, cantando las canciones. Ha sido un público que me ha sorprendido siempre por su entrega y por su pasión. Entonces me ha pasado las otras cinco o seis veces que he “saltado el charco” y creo que va a ser un poco lo mismo. Más perpetuado en el tiempo, porque es la primera vez que voy a estar un mes entero, en total 16 ciudades. Espero llevarme ese cariño de la gente que me he llevado otras veces.

– Ahora viene tu show en Chile, tras tu paso por Argentina. ¿Tienes alguna sorpresa para este regreso a nuestro país en el TEATRO NESCAFÉ DE LAS ARTES?

Bueno, no una sorpresa en sí, pero sí que vamos por primera vez con la banda completa. Yo solamente actué una vez en Santiago y fuimos en formato trío (…) Creo que ahora el proyecto está más sólido, ya hay más discos de por medio, han pasado más años, han habido más conciertos y además vamos con la banda completa. Somos cinco sobre el escenario, que es un show mucho más contundente, más rico a nivel musical. Creo que puede ser un antes y un después, que no tiene nada que ver con lo anterior, que fue mucha más amateur, por decirlo de una manera. Y además me está escribiendo muchísima gente de Chile. Sorprendentemente, siendo un país que visité sólo una vez, es quizá el país con el que noto el mayor feedback por redes sociales. Tenemos una sensación de euforia ya antes de llegar. Me da la sensación de que va a ser un show bastante bonito, bastante energético y me han dicho también que las entradas están a punto de agotarse, o sea que estamos con muchas ganas y nerviosos por ver qué pasa allí.

– ¿Y qué conocías o conociste de Chile en tu último paso? ¿Algo te causa curiosidad?

Bueno, la verdad es que aquella visita que hice fueron como tres días. Me da mucha pena porque viajo a muchos países, pero básicamente voy a trabajar. Aquella vez sí que pude ver el Museo de La Memoria, lo pude visitar fugazmente en un huequito que tuve una tarde y aprendí mucho. Y mi padre es un enamorado de la canción latinoamericana en general, pero recuerdo yo vinilos de Víctor Jara sonando en mi casa a diestra y siniestra, entonces me dio mucha ilusión conocer más datos de él, aquella vez que fui. Y bueno, estar en el país del cantautor revolucionario por antonomasia. La verdad es que me hizo mucha ilusión también cuando visité el museo que habían pinceladas de Víctor Jara y, por lo que a mí me toca como cantautor, me emocionó bastante.

El Kanka en concierto

Jueves 6 de junio – 21:00 horas
Entradas a la venta en Ticketek, y sin cargo por servicio en boleterías del Teatro y Comunidad de las Artes (Av. Providencia 1266) con descuento para socios.
Más información aquí.

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